Con solo 20 años, Renzo pasó de armar escenarios a brillar sobre uno.
Volvió con más seguridad, ajustó su energía y consiguió lo que antes se le negó.
El jurado fue claro y le recomendó volver a lo que mejor le funciona.
Una anécdota inolvidable, un personaje recurrente y un sí unánime.
La animadora infantil llegó decidida a probarse en el escenario, pero el reto vocal fue más grande.