Alejandra Guzmán ofreció una de las presentaciones más emotivas de la noche. Con una corporalidad poderosa logró transmitir la intensidad y sensibilidad propias de la “Reina de Corazones”. Su interpretación, llena de emoción y belleza, se potenció gracias a la forma en que utilizó su cuerpo para conectar con el público, convirtiéndose en un número que destacó por su autenticidad y entrega total.
Pelo Madueño sorprendió con una transformación total sobre el escenario. Esta vez adoptó una vibra más oscura, intensa y cargada de sensualidad, elementos característicos del cantante original. Su actitud de bad boy, acompañada de una energía arrolladora, lo convirtió en una verdadera “bestia” en el escenario.
Sam Smith fue el segundo en presentarse en “Yo Soy” y dejó ver una evolución clara respecto a su actuación anterior. Gracias a las indicaciones del jurado, logró afinar detalles interpretativos y emocionales, lo que se reflejó en una presentación más completa y cercana al estilo del cantante británico.
Oscar D’León regresó al escenario de “Yo Soy” con una actuación claramente más fuerte que en presentaciones anteriores. Con baile, sentimiento y un dominio rítmico que encendió al público, logró acercarse aún más al estilo del icónico sonero venezolano.
Tras años sintiendo prejuicios por su gusto por el K-Pop, el imitador de Jungkook celebra el cariño que hoy recibe de un público cada vez más grande.
Dyango fue el último en cantar y dejó una presentación memorable. Su actuación destacó por la precisión vocal, el sentimiento y la elegancia interpretativa, logrando transmitir la esencia del icónico baladista y considerando que el cantante original le duplica la edad, la imitación resultó aún más admirable.
Billie Eilish fue la séptima en presentarse y logró transmitir por completo la esencia de la cantante. Con un tono de voz muy parecido al original, una interpretación cargada de energía y un trabajo actoral sólido, se metió de lleno en el personaje.
Gloria Trevi fue la sexta en presentarse y rápidamente se adueñó del escenario. Con mucha fuerza, baile, actitud y una presencia escénica impecable, logró prender al público desde el primer instante. Su energía contagiosa y su capacidad para armar un show completo la posicionaron como una de las actuaciones más potentes de la noche.
Salim Vera fue el quinto en presentarse y rápidamente llamó la atención por su fuerte presencia en el escenario. Su actitud, movimientos y energía evocaron al Salim original. La combinación de actitud rockera y seguridad escénica consolidó una actuación que se sintió como un verdadero homenaje al vocalista de Libido.
Mon Laferte ofreció uno de los momentos más emotivos de la noche. Su voz fuerte y llena de matices logró transmitir cada emoción de la canción, mientras su parecido con la cantautora chilena intensificó la conexión con el público. Su entrega sobre el escenario dejó claro por qué se ganó los aplausos y el reconocimiento de la audiencia.