La familia Huamán Velásquez vive un drama desde hace cinco meses en el asentamiento humano Keiko Fujimori, en San Juan de Lurigancho. Según sus integrantes, todo habría empezado por unas obras de la Municipalidad de Lima en las escaleras de la zona. Días después, se rompió una tubería y empezaron las filtraciones en un rincón de la casa. Parece poco, pero no lo es: dieciséis baldes grandes son llenados al día con el agua de procedencia desconocida.