El consagrado se impuso en una decisión dividida del jurado.
El consagrado salió al escenario tras la presentación del retador y defendió su silla.
El imitador llegó como retador e interpretó “Porque un hombre no llora” para disputar la silla.
Los ganadores regresan para defender sus sillas frente a los retadores de la temporada.
Evocando recuerdos, ambos descubren similitudes que fortalecen su vínculo sin saber la verdad.
En medio de la crisis de Bryan, ambos se ven nuevamente y enfrentan lo que aún sienten.
Un ataque inesperado deja a Bryan gravemente herido, desatando desesperación mientras intentan salvarlo a tiempo.